Son innumerables las ocasiones en las que se ha señalado insistentemente el gran valor otorgado a la actividad física y el deporte en general como medios para transmitir valores personales y sociales(1). Entre estos valores podemos destacar: el respeto, el autocontrol, una buena autoestima, la empatía, el esfuerzo, una mejora de la autonomía personal, la cooperación y la ayuda a los demás, la implantación de hábitos saludables y el desarrollo del liderazgo.
Sin embargo, la actividad físico-deportiva por sí misma no desarrolla los valores anteriormente citados de forma automática. En numerosas ocasiones se asume que la simple práctica deportiva favorece el desarrollo personal y social de aquellos que la realizan. No obstante, para favorecer el desarrollo de dichos valores personales y sociales a través de la participación en actividades físico-deportivas, es necesario establecer estructuras y utilizar estrategias específicas debidamente elaboradas que promuevan estos conceptos. Así, es indispensable para todo aquel que quiera fomentar la responsabilidad y todos los demás valores tan deseados y necesarios en la sociedad actual a través del entrenamiento de deportistas jóvenes, cuyas edades se encuentran en pleno desarrollo físico y mental, deberá tener en cuenta los siguientes puntos:
- Presentación de los aspectos positivos que tiene el valor de la responsabilidad: la virtud que nos hace asumir las consecuencias de nuestros actos intencionados, de responder a las decisiones personales y no diluir la responsabilidad de las decisiones tomadas en grupo.
- Ser responsable significa tener que asumir las consecuencias de nuestros propios actos, muchas veces delante de los demás.
- El rechazo sistemático a la tendencia habitual de recurrir a excusas para justificar el no cumplimiento de una indicación o demanda externa.
- El aprendizaje claro de que la responsabilidad no está reñida con la libertad, sino que por el contrario, son complementarias.
- Ser responsable no sólo de lo que se dicee, sino también de lo que hace, intencionadamente o no.
- La previsión de las consecuencias de los propios actos y la reflexión antes de actuar.
- Ser responsables significa intentar rectificar, reparar el daño causado y poner empeño en no cometer el mismo error en otra ocasión.
- Tener siempre en mente que todos tenemos una responsabilidad hacia los demás.
Donal Hellison, propone en 1995(2), su Modelo de Responsabilidad Personal y Social con el objetivo de que los adolescentes y jóvenes de riesgo vivieran experiencias de éxito a través de la práctica deportiva que favorecieran el desarrollo de sus capacidades personales y sociales, y su responsabilidad social tanto en el deporte, como en la vida. Este autor, sostiene la necesidad de enseñar a través del deporte comportamientos y valores que mejoren la vida de los estudiantes. Dicho modelo se divide en cinco niveles:
En el primer nivel, Hellison explica que para que el programa funcione efectivamente, los derechos y sentimientos de todos los participantes deben ser protegidos, por lo que los jóvenes en este nivel deben aprender a auto-controlarse y a resolver conflictos de una manera pacífica. Es decir, el nivel número 1 se encarga de garantizar el respeto de los derechos, sentimientos e individualidad de las personas.
- En el segundo nivel, al que el autor denomina “esfuerzo”, Hellison cree que éste es el camino para crecer como ser humano. La meta de este nivel es, por tanto, que los jóvenes deportistas mejoren por cuenta propia, se auto-motiven y que desarrollen la cualidad de no darse por vencidos.
- En el tercer nivel, el autor de este modelo propone que los participantes sean autosuficientes. Esto sólo se ha de implementar una vez que los participantes comprendan y apliquen los primeros dos niveles (el respeto hacia las personas y el esfuerzo para mejorar) del modelo de responsabilidad que venimos desarrollando en estas líneas. Este nivel exige que los participantes trabajen por sí mismo, retándoles a proponerse metas personales que deban ir superando progresivamente.
- En el cuarto nivel de este Modelo de Responsabilidad Personal y Social, Hellison considera la ayuda hacia los demás. Se trata, según este mismo autor, del nivel más difícil de alcanzar. De hecho, en sus propias palabras, puede darse el caso en que haya participantes que nunca alcancen este nivel, ya que requiere que los participantes dejen a un lado sus propias necesidades para ayudar a otras personas. Por otra parte, también se espera que los participantes asuman roles de liderazgo que contribuyan al bienestar de sus compañeros.
- El último nivel está destinado a la aplicación y generalización de los aprendizajes adquiridos en los niveles previos en el resto de los contextos en los que el deportista interactúa (escuela, hogar, comunidad).
Como conclusión, y citando textualmente las propias palabras de Hellison(3) años después de la puesta en marcha de su propio modelo, podemos decir que “Los programas físico-deportivos basados en el Modelo de Responsabilidad Personal y Social, están centrados en dar mayor autonomía a los alumnos aumentando su capacidad en la toma de decisiones y reduciendo, a su vez, la omnipresencia del profesor. La participación en programas físico-deportivos basados en el dicho modelo son excelentes medios para favorecer este desarrollo porque no sólo se centra en fomentar la responsabilidad personal y social “en el gimnasio”, sino también fuera de él”.
Bibliografía
1. Pardo García, Rodrigo (2008): “La transmisión de valores a jóvenes socialmente desfavorecidos a través de la actividad física y el deporte. Estudio múltiple de casos: Getafe, L'Aquila y Los Ángeles”. Tesis (Doctoral), Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) (UPM).
2. Hellison, D. (1995) Teaching Responsibility Through Physical Activity. Champaign, IL: Human Kinetics.
3. Hellison, D. (2003). Teaching responsibility through physical activity. (2nd ed.). Champaign, IL: Human Kinetics.
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