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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN

LESIONES DEL PIE EN PODOLOGÍA DEPORTIVA
Biomecánica del pie y tobillo

“Un gran número de estas lesiones se evitan con
una correcta prevención podológica”

Por el Dr. Miguel Luis Guillén Álvarez
Dr. en Medicia Podiatrica (USA), Diplomado en Podología (UCM), Especialista en Podología Deportiva, Profesor de Podología de la Universidad Complutense de Madrid.

El mantenimiento de una correcta biomecánica del pie y tobillo es vital para el correcto funcionamiento de toda la extremidad inferior.
Las fuerzas de deslizamiento, rotatorias, de extensión, de tensión o compresivas que se realizan durante la fase postural de la marcha, deben estar igualmente disipadas y distribuidas.
La pronación y supinación constituyen los movimientos artrocinemáticos en el interior del pie y tobillo, siendo los responsables del mantenimiento de una biomecánica normal.
Una prono-supinación anormal indica una movilidad restringida o excesiva del pie y tobillo.
La etiología de la pronación anormal es más variopinta, incluyendo anomalías congénitas o del desarrollo óseo y/o de tejidos débiles; estas deformaciones congénitas suelen ser: varo congénito, convex pes valgus y de ligamentos del tarso, ante versión femoral, genu varum o valgum, displasia de caderas y torsiones tibiales.

Naturaleza e incidencia de las lesiones deportivas en el pie
Él termino "lesión deportiva en el pie” es impreciso, porque la lesión es el resultado de la aplicación sobre el pie de fuerzas que exceden su capacidad de resistencia.
Estas fuerzas pueden ser aplicadas de forma inmediata o a través de un periodo de tiempo más o menos prolongado; la naturaleza de la lesión concreta, es decir, las estructuras del pie afectadas y la forma de producción de dichas afecciones, dependerá del mecanismo de aplicación de la fuerza causante de la lesión; si no existe mecanismo causante no existe lesión.
Nuestro organismo es capaz por sí solo de diferenciar los diversos tipos de stress al que es sometido. Por ejemplo: La respuesta del tejido ante un impacto directo es diferente a la respuesta ante un mecanismo brusco de tracción. Pero nuestro organismo no es capaz de diferenciar las distintas actividades en las que es aplicado un mecanismo causante de lesión de manera específica.

Parámetros a tener en cuenta en las lesiones
La mayor parte de las lesiones ocurridas en la práctica deportiva en el pie y tobillo no se diferencian sustancialmente de las lesiones ocasionadas en el desarrollo de otra actividad cotidiana, pero las lesiones producidas en la práctica deportiva son notablemente muy superiores en el aspecto de la pronta recuperación funcional que exigen para el inicio al 100% de la actividad deportiva. Un gran número de estas lesiones se evitan con una correcta prevención podológica. Tanto para la realización de dicha prevención como para el tratamiento de las lesiones se requieren unos concretos conocimientos y experiencia en Podología Deportiva, ya que muchas de estas lesiones que son incorrectamente tratadas, generalmente por medio de remedios caseros o por indicación de otros deportistas, amigos, conocidos o profesionales inexpertos, con el paso del tiempo se hacen crónicas.
Existen lesiones ocasionadas por técnicas de entrenamiento poco adecuadas, puesto que hay que tener siempre en cuenta que los ejercicios y tablas de entrenamiento deben estar diseñados para cada deportista de manera individualizada, teniendo siempre en cuenta los movimientos biomecánicos a realizar en cada práctica deportiva específica. La falta de formación de algunos entrenadores se nota cuando realizan entrenamientos en conjunto siguiendo indicaciones de un silbato o los compases de una música sin tener en cuenta las características especificas de cada individuo a nivel antropométrico, que por trastornos bien de tipo congénito, adquiridos, combinados o por alteraciones estructurales biomecánicas, tienen serias dificultades para seguir el ritmo o intensidad de los ejercicios marcados en conjunto.
El tipo de deporte que cada individuo selecciona para realizar su práctica no siempre es el mas idóneo para sus propias características, y por descontado, en individuos con alteraciones estructurales o biomecánicas, la práctica de un deporte de forma empírica está contraindicada, y si además no se tiene en cuenta las anteriores mencionadas características específicas y la intensidad de desarrollo de cada especialidad deportiva, nos conducen con una total seguridad a lesiones por práctica deportiva inadecuada al individuo.
Siempre desaconsejaremos la práctica deportiva a personas con problemas importantes biomecánicos de alineación, padecimientos reumatológicos o patologías que provoquen la aparición de lesiones.

Causas que ocasionan las lesiones
Las mas frecuentes son ocasionadas por:

  • Entrenamiento:
    • Pasos de un nivel de entrenamiento a un nivel de adiestramiento.
    • Inicios de nuevos programas de entrenamiento.
    • Desarrollo corporal y de edad del deportista para la realización de entrenamientos con o sin resistencia.
    • Edad del practicante para entrenamientos con o sin carga.
    • Presiones excesivas sobre el sistema músculo-esquelético.
    • Kilometrajes excesivos.
    • Cambios bruscos de sincronismo de velocidad.
    • Esfuerzos que exceden la capacidad de respuesta, como subidas de mucha pendiente.
    • Superficies de práctica inadecuada, terrenos inestables, desniveles, inclinación etc.
    • Mala planificación de entrenamiento, por su intensidad, su combinación, su espacio en el tiempo...
    • Combinaciones con otro tipo de ejercicio de diferente intensidad o biomecánicamente contrario al practicado.
    • Subir y bajar bordillos, escaleras o elementos gimnásticos.
  • Calzado deportivo:
    Para la adecuada práctica deportiva la elección del calzado deportivo es determinante, aunque en ocasiones no se la da la debida importancia, ya que el uso de zapatillas inapropiadas, con el tiempo, puede acarrear graves consecuencias para el organismo.

    Para la correcta elección debemos tener en cuenta:
    • En primer lugar está la disciplina deportiva o tipo de deporte que se vaya a practicar. Las zapatillas tienen diseños especiales en función de los diferente movimientos que requiere cada deporte, facilitando la práctica del mismo y protegiendo de posibles lesiones. Afortunadamente existen multitud de marcas y modelos para elegir, hoy no sucede como en los años 70, donde tan solo existían dos o tres modelos con los que se realizaba todo tipo de deportes; en la actualidad disponemos de zapatillas especiales para correr, para deportes en los que se realizan desplazamientos cortos y bruscas frenadas como el tenis o el baloncesto, para deportes en los que predominan los saltos, para diferentes terrenos, etc.
    • Decidir el tipo de zapatilla idónea para el deporte que se va practicar es muy fácil en la actualidad ya que, afortunadamente, las casas comerciales emplean grandes esfuerzos en realizar estudios anatómicos y biomecánicos para obtener productos de la máxima calidad para cada una de las disciplinas. A la hora de elegir debemos centrarnos en la superficie o terreno sobre el que realizaremos el deporte; una misma actividad como correr, jugar al fútbol… Tmbién se puede practicar sobre superficies duras, blandas o deslizantes, como asfalto, cemento, tierra, arena, madera, superficies sintéticas...
    • Una vez conocido el deporte y el terreno se debe escoger entre todos los modelos que el mercado ofrece en función de la morfología del pie de cada uno. No todas las personas pisan igual, ni tienen el mismo tipo de pie, hay pies cavos, normales y planos en diferentes grados, también los hay pronadores, neutros o supinadores, y en función de los dedos tenemos egipcios (el primer dedo más largo) o pies griegos (el segundo dedo más largo), o pies romanos o cuadrados (el primer y segundo dedos igual longitud). Por lo tanto habrá que probar entre todos los modelos y elegir el que mejor se adapte al pie y a la forma de pisar de cada uno, siempre orientados por un podólogo especializado en el deporte.

Existen otros factores que influyen en la elección del calzado deportivo. Es importante saber que las zapatillas que para una persona son las ideales para otra pueden no serlo, ya no sólo influyen el tipo de pie y la pisada, sino también elementos como el peso del individuo, el desarrollo muscular, flexibilidad, etc.

Todo este desarrollo ha desembocado en un cambio del concepto del calzado deportivo: el objetivo principal ya no es la duración y resistencia del mismo
(si bien sigue siendo una característica deseable), sino el índice de protección que proporciona al pie
y el rendimiento deportivo que
se logra con su utilización

Las consecuencias del uso inadecuado del calzado deportivo:

  • Al correr y saltar las extremidades inferiores soportan varias veces el peso del cuerpo. En un salto el peso que soporta el pie se multiplica por seis, por lo tanto después de multitud de sesiones de entrenamiento las diferentes estructuras del organismo como los pies y los tobillos pueden verse afectadas negativamente si el calzado está en malas condiciones o no es el adecuado, pero también se puede transmitir a otras partes del cuerpo, como las rodillas, caderas e incluso la columna vertebral.
  • En muchas ocasiones una lesión de rodilla o un dolor en la espalda tienen como origen un calzado deportivo inapropiado.
  • Las lesiones más frecuentes debidas a este factor son: esguinces, luxaciones, tendinitis o inflamación del tendón de Aquiles, fracturas, sobrecargas musculares, distensiones musculares, pie de atleta, rozaduras, ampollas, callos, quemaduras, etc.

Consejos para una correcta elección del calzado deportivo:

  • Tener en cuenta que una marca de calzado deportivo puede ser buena para un deportista pero no para otro.
  • Usar el calzado apropiado para cada deporte y superficie. Si un practicante de deporte en sala hace parte del entrenamiento de preparación física corriendo por carretera tendrá que utilizar un calzado deportivo diferente al que utiliza cuando entrena o juega en la pista.
  • Comprar siempre centrándose en el pie más grande (normalmente siempre se tiene un pie mayor que el otro).
  • No hay que fiarse del número del último par: existen diferencias entre las distintas marcas y modelos.
  • Las zapatillas no deben ser ni demasiado flojas ni muy apretadas, los dedos deben moverse libremente y no tocar la puntera.
  • Es recomendable probarse las zapatillas después de una pequeña caminata para que los pies estén algo hinchados como cuando se practica deporte.
  • Probarlas con el mismo tipo de calcetines con los que se realice deporte.
  • Probar varios modelos y caminar con ellos; fijarse en no tener ninguna molestia que pueda convertirse en un mayor problema al hacer deporte. Si se detecta alguna incomodidad pedir otro par del mismo modelo o cambiar de modelo o de marca, siempre dentro de las mismas características.
  • Debidos a las diferencias morfológicas entre hombres y mujeres es aconsejable utilizar zapatillas específicas para el propio sexo.

El cuidado del calzado deportivo y de tus pies:

  • No se deben estrenar las zapatillas deportivas el mismo día de una competición: el pie tiene que estar adaptado previamente al calzado deportivo.
  • Hay que tener en cuenta el estado del desgaste de la suela y el kilometraje, puesto que la mayoría de los modelos están diseñados para hacer un determinado número de kilómetros y horas de entrenamiento, normalmente entre 800 y 1.500, a partir de los cuales los sistemas de amortiguación se ven afectados. Se deben cambiar con frecuencia para no arriesgarse a una lesión.
  • Airear el calzado para que seque bien el sudor evitando así el pie de atleta. Para que los sistemas de amortiguación recuperen, es recomendable el uso de más de un par y alternarlos para darles descanso.
  • Atar las zapatillas adecuadamente: hay modas que consisten en utilizar el calzado deportivo sin atar y que son muy peligrosas ya que el pie se mueve en exceso dentro de la zapatilla y no está sujetado convenientemente. Tampoco de deben atar con demasiada tensión para evitar cortar la circulación en el pie.
  • Aconsejarse por especialistas para realizar ejercicios de fortalecimiento de pies, tobillos y en general de las extremidades inferiores, para evitar posibles lesiones.
  • Nunca utilizar para entrenar las zapatillas que se usan para la calle.
  • Si las zapatillas tienen palmillas interiores se deben cambiar con frecuencia.
  • En caso de constantes dolores o molestias en los pies, tobillos, etc. visitar a un podólogo especialista, pues posiblemente sea necesario el uso de plantillas especiales personalizadas.

El extraordinario desarrollo logrado en la fabricación del calzado deportivo es fruto de la aplicación de las más avanzadas técnicas surgidas en diversos campos de investigación. No se trata sólo de los profundos conocimientos anatómicos que indudablemente han de poseer quienes se dedican a esta labor. A ellos han de añadirse los progresos en física, en técnicas de obtención de imágenes, en resistencia de materiales, etc. Las pruebas biomecánicas (espectrografías o termografías, electro miografías, artroscopias o artrografías) permiten, entre otras, llegar a medir parámetros como el desgaste muscular, la segregación de líquidos y la energía que se desperdicia.

Todo este desarrollo ha desembocado en un cambio del concepto del calzado deportivo: el objetivo principal ya no es la duración y resistencia del mismo (si bien sigue siendo una característica deseable), sino el índice de protección que proporciona al pie y el rendimiento deportivo que se logra con su utilización. El resultado es que el calzado deportivo actual presenta las siguientes ventajas respecto al clásico:

  • Está comprobado por pruebas biomecánicas.
  • Tiene una base estrictamente anatómica.
  • Ofrece una magnífica protección.
  • Disipa los impactos que recaen sobre el pie.
  • Hace máximo el rendimiento del esfuerzo.
  • Los materiales empleados poseen propiedades específicamente diseñadas para cada modalidad deportiva.

Si el calzado deportivo actual reúne todos estos requisitos, la mala selección del mismo nos puede causar lesiones, dejando claro que el calzado deportivo nunca será el causante sino la mala selección.

Factores biomecánicos
Los problemas biomecánicos pueden conducir a padecer lesiones deportivas. La existencia de alteraciones en la estructura impedirán que al practicar deporte se consiga un alto rendimiento.

Cuando corremos el mecanismo de la carrera está compuesto por dos fases.

  • Primera fase de apoyo del pie en el suelo: En está fase se apoya primero el talón, después la planta, seguida del apoyo de los dedos y del impuso de despegue de los mismos.
  • Segunda fase de elevación y vuelo del pie del suelo: Cuando se realiza una carrera los pies impactan contra el suelo entre 500 y 1.250 veces por cada 1.000 metros, en función del terreno, de la talla y el peso del deportista y del tipo de deporte que se practica.
    Los pies tocan el suelo cada uno entre 50 y 70 veces por minuto, con una fuerza de impacto con el suelo de dos a cuatro veces de su peso corporal, según sea la velocidad, el peso del deportista y el terreno.

Por tanto los factores estructurales como las anomalías biomecánicas pueden conducir a la aparición de lesiones como: El pie cavo, pie plano, pie pronado, pie supinado, los juanetes, dedos en martillo, dedos en garra, alteraciones biomecánicas de alineación, enfermedades reumáticas…

Lesiones dermatológicas:

  • Heridas.
  • Infección por hongos.
  • Infección por virus (papilomas).
  • Ampollas y flictenas.
  • Quemaduras.
  • Callos y durezas.

Lesiones articulares:

  • Artropatías.
  • Quistes sinoviales.
  • Sinovitis.
  • Gota.
  • Esguinces de tobillo.

Lesiones de los músculos, ligamentos y tendones:

  • Tendinitis del Aquiles.
  • Tendinitis del Tibial.
  • Fascitis plantar.
  • Lesiones musculares más comunes.
  • Calambre.
  • Contractura.
  • Elongación.
  • Rotura fibrilar.
  • Rotura muscular.
  • Contusiones y roturas.
  • Rotura parcial del tendón de Aquiles.
  • Rotura total del tendón de Aquiles.

Lesiones vasculares:

  • Insuficiencia arterial periférica.
  • Obstrucciones.
  • Insuficiencia venosa.
  • Síndrome postflebítico.
  • Trombo embolismo pulmonar.
  • Ulceras de las extremidades inferiores.
  • Ulceras arteriales.
  • Ulceras venosas.
  • Varices.
  • Tromboflebitis.

Lesiones neurológicas:

  • Neuroma de Morton.
  • Ciática.

Lesiones de los dedos.

Lesiones de las uñas.

Lesiones dolorosas del pie:

  • Metatarsalgia.
  • Talalgia.
  • Bursitis.

Lesiones óseas:

  • Fracturas en general.
  • Fractura de los dedos del pie.
  • Fractura de los metatarsiano.
© Fundación de la Mutualidad General Deportiva- 2010