Recientemente, Salt Lake City (Estados Unidos) ha acogido la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Medicina del Deporte. En este encuentro cientos de especialistas en esta área que en España no está tan valorada, se presentan las últimas investigaciones y los trabajos más innovadores en la materia.
Uno de los que más ha llamado la atención se refiere al deporte que practican los atletas jóvenes; los adolescentes. El equipo de investigadores del doctor Neeru Jayanthi, de la Loyola University Health System hizo una llamada de atención acerca del entrenamiento que tienen que llevar a cabo estos deportistas y ha cuestionado la especialización y la intensidad con la que muchos de ellos se entrenan para destacar en una determinada disciplina.
El método del trabajo
Jayanthi y su equipo reclutaron a todos los jóvenes deportistas que acudieron con una lesión (la que fuera) al servicio médico que dirige. Los participantes tenían que ser menores de 18 años y la condición para entrar en la muestra del trabajo era haber acudido al servicio médico, nada más.
Los investigadores llevaron a cabo un cuestionario a todos los participantes acerca de sus métodos de entrenamiento, de sus rutinas y disciplina, la participación en competiciones… y compararon las respuestas de los que habían sufrido una lesión con los que estaban bien y se habían presentado en el especialista únicamente para llevar a cabo masajes, fisioterapia de descarga… y cosas así.
También se registraron otros valores como el peso y la altura de los muchachos. Las fichas de cada uno de ellos sirvieron posteriormente para evaluar la evolución en estos parámetros que habían tenido con el paso del tiempo.
También se estableció una escala de especialización deportiva basada en seis parámetros para determinar qué grado de implicación o especialización tenían los jóvenes en un determinado deporte; situando esta práctica en el conjunto de su vida (estudios, familia, amigos, ocio…).
Así, los participantes tuvieron que contestar hasta que punto el entrenamiento para mejorar en su deporte les restaba tiempo para estar con los amigos, si habían dejado otros deportes para centrarse en uno sólo, si consideraban este deporte más importante que el resto, si viajaban regularmente a lo largo del país para cumplir compromisos deportivos, si se entrenaban más de ocho meses al año y si competían más de seis meses anuales.
La muestra final que quedó después de ajustar todos los parámetros fue de 156 jóvenes (93 varones y 63 chicas). No se registraron diferencias estadísticamente significativas en los grupos en función de peso, altura, índice de masa corporal, número de deportes que se hacían o la edad.
Los resultados de los científicos
Sin embargo, Jayanthi y sus colegas sí determinaron que el grupo de los lesionados pasaba más horas semanales entrenando en un deporte determinado y que estos participantes casi siempre eran deportistas de competición en mayor proporción que los que no sufrían percances físicos relacionados con el ejercicio.
En definitiva, algo más del 60% de los individuos que sufrían lesiones entraba dentro de la categoría de deportista altamente especializado.
“La gran especialización deportiva puede suponer un riesgo añadido de lesiones para los atletas jóvenes”, escriben los autores en las conclusiones del seguimiento. “Este efecto se encuentra relacionado con la intensidad del entrenamiento y el número de horas que los chavales dedican a esta actividad”, añaden.
“Deberíamos ser cautos en lo referente a la planificación de los entrenamientos de los deportistas jóvenes antes de la adolescencia y durante esta etapa, y los padres deberían considerar hacer que sus pequeños participasen en varias actividades deportivas y no sólo en una”.

¿Qué opinan los especialistas españoles?
En realidad, las conclusiones de Jayanthi no suponen ninguna sorpresa para los expertos en la materia, sino más bien una confirmación de lo que ya vienen observando desde hace algunos años entre los deportistas más jóvenes de nuestro país.
Si bien estos especialistas alaban las bondades de practicar deporte a cualquier edad y aconsejan introducir este tipo de actividades en la infancia para implantar hábitos de vida saludables, lo cierto es que también han advertido de que los padres están enrolando a sus hijos en actividades deportivas cada vez más competitivas y más exigentes en cuanto a calendario y a entrenamiento.
Ello repercute inevitablemente en lesiones por sobrecarga en el sistema musculoesquelético, agotamiento e, incluso, frustración.
Ángel Villamor, director médico de la Clínica iQtra Medicina Avanzada de Madrid, coincide con estas apreciaciones y añade que “siempre insistimos en la vulnerabilidad que presenta el sistema musculoesquelético del adolescente que lleva a cabo esfuerzos repetitivos o muy intensos, y no nos referimos a lesiones accidentales propias que cualquier deportista puede sufrir”.
Villamor y, sobre todo, el Dr. Rafael Durá, que es el especialista en niños y adolescentes de iQtra atienden cada vez más casos de menores lesionados por sobrecarga.
“El cuerpo del adolescente, en periodo de desarrollo y crecimiento, ha de mantener una elasticidad que permita dicho proceso, principalmente de alargamiento óseo y musculo-tendinoso. Es por ello que no suele ser positivo que a esas edades se desarrolle musculatura tonificada o más desarrollada de lo natural”, apunta Villamor.
Según estos expertos, el crecimiento natural viene definido y guiado por el hueso, y a éste ha de seguirle la elongación pasiva de músculos, tendones y ligamentos.
¿Qué hacer entonces con los niños deportistas?
En este aspecto, la pauta es no sobrecargar. Es absolutamente imprescindible respetar el descanso del menor y planificar una temporada en la que se hagan otras actividades. En el caso de competir, hay que dejar algunos meses al año en los que el joven pueda desconectar de esta práctica e incluso bajar el nivel de exigencia física.
“En esta época el músculo ha de ser elongable y dócil para crecer sin entrar en conflicto con el crecimiento óseo [tensiones y roturas]. Por este motivo, siempre sugerimos que no se hagan actividades de musculación, que siempre se asocie al entrenamiento una rutina de elasticidad. Somos más partidarios, además de que el pequeño se implique en deportes de grupo o equipo que fomenten la cooperación, la participación y la planificación de estrategias más que la victoria individual”, concluye Ángel Villamor.