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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN

TRATAR EL CHOQUE FEMOROACETABULAR A TIEMPO
PUEDE SALVAR MUCHAS CARRERAS DEPORTIVAS

“Los avances realizados en cirugía en los últimos años permiten llevar a cabo esta intervención mediante artroscopia en lugar de tener que recurrir a la cirugía abierta”

Por Alejandra Rodríguez
Periodista

El tratamiento del choque femoracetabular, también conocido como 'impigement' o pinzamiento femoroacetabular, es una patología ósea que, a pesar de haber existido siempre, ha sido identificada y definida por los especialistas hace menos de una década. Hasta el momento, montones de alteraciones relacionadas con la denominada ‘cadera dolorosa del deportista’ eran, en realidad, pinzamientos femoroacetabulares.

Para poner en común las particularidades del diagnóstico, tratamiento y recuperación de este trastorno que aún se está perfilando, varios especialistas de nuestro país se dieron cita en el IV Congreso Internacional Universitario de Ciencias de la Salud y el Deporte, que tuvo lugar en Madrid.
El doctor Ángel Villamor, director médico de la Clínica iQtra Medicina Avanzada de Madrid, una de las figuras punteras en la traumatología deportiva de nuestro país y especialista en el tratamiento integral del choque femoroacetabular, moderó una mesa redonda al respecto a la que se sentaron varios especialistas implicados en el tratamiento de esta patología, desde el diagnóstico, pasando por el cirujano hasta el rehabilitador.
De lo que se trataba era de exponer e intercambiar ideas acerca del diagnóstico diferencial, el tratamiento quirúrgico y la recuperación fisioterápica del 'impigement'.
Asimismo, uno de los pioneros en el tratamiento de este trastorno, el cirujano Marc Philippon, se trasladó desde el Centro de Investigación que lleva su mismo nombre, en Colorado (Estados Unidos) para clausurar el congreso con su charla 'Tratamiento quirúrgico de las lesiones de cadera en deportistas'.
“Hasta el momento, el choque femoracetabular ha pasado casi desapercibido o se ha enmascarado detrás de supuestas osteopatías de pubis, hernias inguinales, trocanteritis, tendinopatías y toda una suerte de patologías musculares que afectaban a la zona de la pelvis y la cadera. En no pocas ocasiones, este trastorno óseo se ha convertido en la cruz de muchos deportistas, que han visto frenada, e incluso interrumpida, su carrera profesional, por eso es importantísimo que los profesionales que nos dedicamos a tratar deportistas estemos al tanto de estas cuestiones”, apunta Ángel Villamor.

¿Qué es el choque femoroacetabular?
Su origen reside en una malformación en la superficie de los huesos que forman la articulación de la cadera (bien por la presencia de abultamientos en la cabeza del fémur, bien por irregularidades en el acetábulo de la pelvis) que impide el movimiento rotatorio necesario para articular esta parte del cuerpo.
Su principal manifestación es un dolor agudo y bastante incapacitante que se localiza en la zona de la ingle, los glúteos o la cadera. Las molestias se agravan con la práctica de ejercicio físico o con la adopción de posturas que exigen una flexión pronunciada y mantenida de la articulación de la cadera (artes marciales, conducción de motocicletas, deportes de raqueta, fútbol...). De ahí que, aunque cualquier individuo es susceptible de padecer esta malformación, sean los deportistas los que la sufren con mayor intensidad.
Lo más grave de esta dolencia es, aparte del dolor, el hecho de que el roce inadecuado entre los huesos de la articulación de la cadera van deteriorando el cartílago (la almohadilla que protege los extremos de los huesos articulares), favoreciendo la aparición de un proceso artrósico precoz que culmina en la necesidad de implantar una prótesis de cadera a una edad temprana, es decir, antes de haber cumplido los 50 años; menos si la actividad es especialmente intensa o la deformidad bastante severa.
Teniendo en cuenta que las prótesis de cadera tienen una vida que oscila entre los 8 y los 15 años y que transcurrido ese periodo hay que pasar de nuevo por quirófano para su reemplazo, disponer de un remedio que revierta este proceso degenerativo y este daño articular, constituye un avance sin precedentes.
De hecho, se calcula que la corrección del pinzamiento femoroacetabular podría evitar el 70% de las prótesis de cadera en pacientes jóvenes; es decir, personas que, como hemos dicho anteriormente, no han cumplido los cincuenta años.

¿Cómo se trata el choque femoroacetabular?
Una vez diagnosticado, el choque femoroacetabular se trata eliminando su origen, es decir, corrigiendo la superficie ósea y dando a la articulación la forma correcta para su normal funcionamiento. La manera de hacerlo es quirúrgica, pero los avances realizados en cirugía en los últimos años permiten llevar a cabo esta intervención mediante artroscopia, en lugar de tener que recurrir a la cirugía abierta.
“La artroscopia nos permite un abordaje menos invasivo, lo que repercute en un daño mucho menor de los tejidos musculotendinosos, menor tasa de sangrado y en una recuperación mucho más rápida que la que se tiene con una cirugía convencional” argumenta Villamor que, de hecho, comienza a realizar fisioterapia al día siguiente de haber intervenido a sus pacientes.
Los resultados de la cirugía para tratar el choque femoroacetabular son altamente satisfactorios, según la opinión de los propios pacientes. El dolor desaparece, la calidad de vida aumenta y la degeneración del cartílago se para, de manera que se aleja la posibilidad de tener que recurrir a una prótesis de cadera debido a la artrosis.
De hecho, la mayoría de los deportistas que pasan por la mesa de operaciones para corregir este problema retoman sus entrenamientos y vuelven al nivel de competición que tenían antes de la intervención. Es más, muchos mejoran su trayectoria una vez que desaparecen las limitaciones derivadas del choque femoroacetabular.
“Hemos tenido casos en los que los deportistas estaban acusando los efectos del choque femoroacetabular y habían bajado su rendimiento. Después de la intervención y la recuperación han recuperado su nivel e incluso han mejorado por la motivación extra que supone no sentir dolor, poder entrenar a pleno rendimiento y sin temor a forzar”, argumenta Villamor.

La importancia de estar 'ojo avizor'
Por todo lo expuesto anteriormente, es fácil imaginar que el diagnóstico precoz es especialmente importante en lo referente al pinzamiento femoroacetabular. Sin embargo, el hecho de que su descubrimiento sea relativamente reciente, hace que algunos especialistas estén poco familiarizados con él.
Por este motivo, tanto los profesionales de la medicina deportiva (traumatólogos, preparadores físicos, fisioterapeutas, entrenadores) como los propios atletas han de estar 'ojo avizor' para detectar un posible choque femoroacetabular.
De esta manera, los dolores en la zona de la ingle y la cadera después de las sesiones de entrenamiento, los chasquidos al rotar la cadera o la limitación en la movilidad articular deben ponernos en alerta para rastrear la posible existencia de este problema.
Su diagnóstico, realizado a partir de unas simples radiografías y una exploración sencilla en consulta, es fundamental para evitar el dolor y la incapacidad progresiva del paciente, las bajas constantes y, en definitiva, la aparición de la artrosis de cadera.
Finalmente, y a pesar de que este trastorno se trata con mayor frecuencia en el entorno deportivo, cabe destacar que, tal y como mencionábamos anteriormente, cualquier persona puede sufrirlo. En este sentido, los conocimientos que se han obtenido a la hora de manejar el choque femoroacetabular en el entorno de los atletas de élite ha permitido solucionar este problema a la población general.
“No sólo los deportistas de élite están llamados a solucionar el choque femoroacetabular si no quieren poner en peligro su carrera. Este trastorno también causa dolor, deterioro de la calidad de vida e incapacidad al resto de la gente y ahora tenemos la suerte de contar con una solución rápida, eficaz y poco invasiva para eliminarlo”, comenta Ángel Villamor.

© Fundación de la Mutualidad General Deportiva- 2010