La lista de víctimas sería interminable. Atletas como Juan Carlos de la Ossa o Mayte Martínez, el baloncestista Kobe Bryant o el futbolista Metzelder han caído en los últimos años. La fascitis plantar, ese monstruo que se pasea con su guadaña por las pistas y los campos de entrenamiento, obligó a la mediofondista vallisoletana a pasar por el quirófano dos veces en sólo cinco meses. Pocos días antes de que comenzaran los últimos Juegos Olímpicos -en esta ocasión tuvo que pasar por la dolorosa experiencia de ver la final de los 800 metros por televisión- Mayte era intervenida para intentar ganar la batalla que mantiene con esta misteriosa inflamación, la más peligrosa rival a la que se enfrentó en 2008.
La realidad es que los deportistas (el defensa central alemán Metzelder, ex jugador del Real Madrid, y la estrella de Los Angeles Lakers, Kobe Bryant, han padecido también los dolores de la fascitis plantar) conocen ya muy bien la importancia de cuidar la salud de los pies. Sin embargo, hasta los atletas de élite, quizá los más asesorados desde el punto de vista de la Biomecánica, sufren lesiones por exponerse en exceso a riesgos como el hecho de correr sobre superficies demasiado duras, sin capacidad para amortiguar los impactos.
Hace nueve años, el gran objetivo de Fabián Roncero era luchar por el oro de los 10.000 metros en los Europeos de Munich. Pero cuando los protagonistas de la final de los diez kilómetros se situaron en la línea de salida, el madrileño no estaba allí. La causa de su ausencia no fue otra que esa temida dolencia, cada vez más habitual entre los corredores, que va inflamando la envoltura fibrosa que existe en la planta del pie.
Llevar al día una lista de corredores afectados por la fascitis plantar es una tarea interminable. Las declaraciones que realizó hace unos años Óscar Martín, un corredor de maratón que fue capaz de marcar un crono de 2h 14’ con sólo 26 años, explican bien las causas de este problema. También él quedó fuera de combate varios años por culpa de la fascitis plantar. Óscar afirmaba que un exceso de kilómetros de entrenamiento sobre asfalto había sido la causa del problema. “Tanto Roncero como yo hacíamos un trabajo de mucha calidad a comienzos del verano en Navacerrada y quizá deberíamos haber utilizado menos la carretera para entrenar”, señalaba el toledano. El mismo Juan Carlos de la Ossa, número uno español de los 10.000 metros durante varios años, estuvo fuera de combate varios meses a causa de este problema en la planta del pie.
Fascia plantar
¿En qué consiste realmente la fascitis plantar? Se trata de la inflamación del grueso tejido fibroso que se extiende a lo largo de la planta del pie y que se ramifica para llegar a cada uno de los dedos. El síntoma fundamental suele ser un dolor en la cara interna del pie y en el talón. Las molestias son especialmente intensas por la mañana, cuando el deportista se levanta de la cama.
Desde hace varias décadas, los traumatólogos deportivos están llamando la atención sobre el elevado número de corredores de fondo (en realidad, es la especialidad deportiva más afectada por esta patología) que sufren este problema a lo largo de su carrera. Sus recomendaciones de cara a la prevención hacen hincapié en dos aspectos: por un lado, evitar un exceso de kilometraje sobre asfalto u otras superficies excesivamente duras, y, por otro lado, no entrenar nunca con zapatillas demasiado gastadas, que pueden haber perdido ya la capacidad de proteger las estructuras anatómicas de la planta del pie.
Tratamientos
Los tratamientos van variando pero la cirugía sigue mostrando su gran eficacia, así como la terapia a base de ondas de choque externas, que se popularizó gracias a un dispositivo, conocido con el nombre de OssaTron Extracorporeal Shock Wave. Entre los efectos secundarios de este tratamiento figura un cierto adormecimiento del pie.
En muchos casos, la fascitis plantar –considerada como la causa más corriente de dolores en el talón entre deportistas- es la manifestación de una lesión que no ha curado completamente. El dolor que se percibe en el talón no es otra cosa que la manifestación de las pequeñas roturas que sufre la fascia. En los casos leves, las molestias se experimentan sólo antes y después de los entrenamientos y, de forma especial, al dar los primeros pasos cuando el deportista está recién levantado por la mañana.
El tratamiento de la fascitis plantar se limitaba hasta hace años a medidas como la colocación de almohadillas en la parte posterior del pie –con el fín de elevar el talón y descargar la tensión existente entre el tendón de Aquiles y la fascia plantar-, la aplicación de hielo, masajes y estiramientos. Los antiinflamatorios orales y la iontoforesis (empleo de corrientes eléctricas) también han mostrado utilidad junto con los vendajes de protección.
En fases más avanzadas, las inyecciones de corticosteroides se emplean para disminuir los síntomas y la inflamación. Si los síntomas persisten, la cirugía se convierte ya en la última medida posible. La intervención consiste en la técnica de desbridar (liberar) la fascia plantar y en algunos casos, exige la extirpación de los espolones del hueso calcáneo en caso de que existan.
Los atletas llamados 'pronadores' son especialmente propensos a padecer la fascitis plantar. Reciben este nombre los corredores que, en el contacto del pie con el suelo, llevan a cabo una pronación excesiva, es decir, hacen rodar en exceso la planta del pie hacia su cara interna, cargando la mayoría del peso sobre el lado del dedo gordo al final del apoyo y levantando del suelo el dedo pequeño.
También presentan un mayor riesgo de desarrollar esta lesión las personas con pies planos y, paradójicamente, los deportistas con un arco plantar demasiado elevado, es decir, los dos extremos más opuestos en la forma de pisar. Entre los deportistas, los corredores de fondo y los jugadores de baloncesto son los más afectados por los dolores de talón. Un estudio reciente ha indicado que la fascitis plantar es responsable del 15 por ciento de las lesiones que sufren los especialistas en la prueba de maratón.
La fascitis plantar es un problema serio. Metzelder, Kobe Bryant, Óscar Martín, Mayte Martínez o Juan Carlos de la Ossa, por citar sólo a algunas de las víctimas de este mal de la planta del pie, lo saben bien. Se trata de un problema persistente pero con terapias eficaces. Los deportistas deben conocerlo y prevenirlo.
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