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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN |
ELECTROESTIMULACIÓN EN EL DEPORTE
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“En el caso de lesiones de los deportistas, la electroestimulación
muscular se plantea como una interesante y potente
herramienta para la recuperación muscular” |
Por Jon Pagazaurtundua Isusi y Aritz Monasterio Arana
Fisioterapeutas. Hospital de Cruces.
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La electroestimulación es la técnica que utiliza la corriente eléctrica para provocar una contracción muscular mediante un aparato llamado electroestimulador para prevenir, entrenar o tratar los músculos, buscando una finalidad terapéutica o una mejora de su rendimiento.
Los aumentos del rendimiento deportivo alcanzados con la electroestimulación muscular son sorprendentes, ello hace que su uso este cada vez más extendido en el deporte. Los estudios realizados con deportistas representan unos datos muy elocuentes de las mejoras que el uso de la electroestimulación muscular proporciona en el rendimiento físico y deportivo.
Un electroestimulador es un generador de corriente que produce impulsos eléctricos con energía suficiente para generar un potencial de acción (PA) en las células excitables, musculares o nerviosas, y así modificar su estado habitual, que es el reposo.
Como precursor en nuestro campo de aplicación podemos destacar a Kotz, que en 1971 nos decía que “el hombre no puede alcanzar voluntariamente la máxima activación muscular, pero si por medio de la electroestimulación”.
Únicamente haciendo trabajar un máximo número de fibras se logran resultados, si sólo se trabajan las fibras de la superficie, los resultados serán superficiales. Hacer trabajar el máximo número de fibras es la principal finalidad de la EEM. Para ello hacen falta aparatos potentes, capaces de aumentar la intensidad y reclutar el mayor número de fibras. Para aumentar la intensidad con seguridad y confort es preciso una tecnología avanzada, cosa que no todos los electroestimuladores consiguen. Actualmente gracias a los componentes electrónicos modernos y de alta calidad se logra lo que se llama el impulso óptimo, que proporciona eficacia y seguridad.
La EEM permite hace trabajar selectivamente el tipo de fibras musculares. El parámetro que permite seleccionar el tipo de fibras a reclutar es la frecuencia del estímulo, que se mide en Hercios (Hz). La frecuencia representa el número de impulsos por segundo. En función de la frecuencia (en Hz) aplicada, se obtienen resultados distintos.
Efectos de las distintas frecuencias
En los parámetros de los electroestimuladores encontramos las frecuencias de sus diferentes programas, basándonos en ellas podemos conseguir los diferentes efectos:
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1 a 3 Hz: Tiene un efecto descontracturante y relajante, es ideal para contracturas musculares.
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4 a 7 Hz: Aumenta la segregación de endorfinas y encefalinas, logrando una disminución del dolor y la ansiedad.
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8 a 10 Hz: El aumento del flujo sanguíneo es máximo, se multiplica por cinco.
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10 a 33 Hz: Recluta las fibras ST, lentas (tipo I) y aumenta la resistencia de las mismas.
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33 a 50 Hz: Solicita fibras intermedias, concretamente las IIa. Logra un mayor aumento de la resistencia a la fatiga, es ideal para deportes de resistencia.
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50 a 75 Hz: Se estimulan preferentemente las fibras intermedias tipo IIb, proporciona un aumento de la fuerza y de la resistencia localizada.
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75 a 120 Hz (e incluso 150 Hz): Consigue una supratetanizacion de las fibras FT, rápidas (tipo IIm). Las mejoras en fuerza y explosividad son mayores que las conseguidas con esfuerzos voluntarios y todo ello sin lesionar.
Los electroestimuladores más avanzados disponen ya programados los Hercios y en función de la frecuencia poseen una terminología apropiada para la mejora del rendimiento deportivo (fuerza explosiva, fuerza, fuerza resistencia, hipertrofia…), la búsqueda de una mejora estética (firmeza muscular, tonificación…), en la recuperación muscular y la mejora de la calidad de vida (descontracturante, lumbalgias, cervicalgia, recuperación activa, capilarización, relajación, drenaje…), etc.

Eficacia de la electroestimulación
La eficacia de la electroestimulación está en relación con la intensidad aplicada, a mayor intensidad más número de motoneuronas activadas. La intensidad se mide en miliamperios y se aumenta manualmente en el electroestimulador. La intensidad, la cantidad de electricidad, tiene mucha importancia en la búsqueda de una mejora de la fuerza y de la resistencia.
Recuperación funcional y electroestimulación
En el caso de lesiones de los deportistas, la electroestimulación muscular se plantea como una interesante y potente herramienta para la recuperación muscular. Es posible evitar y solucionar problemas con la aplicación de nuevos conocimientos, ya que las actuales investigaciones así lo demuestran.
Potenciación: Un programa de electroestimulación especifico para deportistas
Algunos electroestimuladores incorporan programas muy evolucionados, como la potenciación, destinado a preparar los músculos para optimizar su rendimiento antes de un esfuerzo voluntario. Permite aumentar la amplitud y la velocidad de la respuesta mecánica elemental de las fibras musculares, especialmente las rápidas. Se alcanza el nivel de fuerza máxima más rápidamente y de una manera óptima: un músculo potenciado es más veloz y necesita menos “esfuerzo nervioso”. Para una frecuencia submáxima, la fuerza desarrollada es más importante para las fibras potenciadas.
El programa de Potenciación permite aumentar la explosividad por la mejora en velocidad a la cual se alcanza la fuerza máxima. Es un programa muy interesante para los deportistas que practican una disciplina que exige una puesta en acción rápida e intensa, para preparar los músculos implicados en movimientos explosivos como los que necesitan fuerza y velocidad (sprint, saltos…). Permite alcanzar un nivel del 100% de rendimiento desde los primeros segundos. Se aplica menos de 10 minutos antes de la prueba o competición. El programa dura unos 3 minutos, se logra una potenciación máxima que se mantiene con la actividad y desaparece después de 10 a 15 minutos de inactividad.

Bibliografía
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Meaños, E. y cols. Electroestimulación aplicada. Obradoiro Grafico, S.L. 2003.
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Valdora, M. Elettrostimolazione e propiocezione. Scienza & Sport, Planeta isef. 2000.
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