24 de febrero de 2011.- La Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) ha hecho público que “ante esta situación, la Junta de Gobierno de FEMEDE ha iniciado de inmediato los contactos necesarios con las instituciones implicadas para iniciar el proceso de defensa de la especialidad manteniendo los principios estratégicos que nos han permitido evitar su desaparición desde el año 2003, es decir, realizando una acción conjunta con la Federación Española de Médicos Especialistas en Medicina de la Educación Física y del Deporte (FEDAMEFYDE), con el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y con el Consejo Superior de Deportes”.
Las razones para evitar la extinción de esta disciplina son muchas, tal y como han destacado ambas asociaciones de Medicina Deportiva en un comunicado conjunto en el que se destaca el “esfuerzo ímprobo” que se ha realizado para explicar la trascendencia de esta especialidad en la sociedad moderna, “especialmente en lo que tiene que ver con la utilización del ejercicio como herramienta de primer orden en el manejo de una gran cantidad de enfermedades crónicas, algunas de ellas verdadero azote epidémico, como la obesidad y la hipertensión arterial”.
Además, resulta obvio que esta decisión tampoco ha tenido en cuenta el extraordinario avance del deporte español en los últimos años, que “no se justifica sin la gran aportación de la Medicina del Deporte en la mejora de las condiciones de salud y de entrenamiento de los deportistas”.
En este sentido también llama la atención esta medida teniendo en cuenta la importancia que se le ha dado en España tanto a la Ley Antidopaje como a la creación de la Agencia Española Antidopaje, donde la figura del Médico Deportivo resulta imprescindible. Como se señala en el comunicado, “la desaparición de la especialidad tendrá una incalculable repercusión negativa en muchos aspectos, pero ya se puede adelantar que significará un incremento notable de los resultados positivos de dopaje en nuestros deportistas y el consiguiente desprestigio internacional”.
Otro tema espinoso por su interés mediático es la muerte súbita del deportista. La eliminación de la especialidad le privaría de “una herramienta imprescindible” para su diagnóstico.
Además, esto también tendría una consecuencia muy negativa, ya que implicaría una discriminación importante al privar a los deportistas aficionados de un servicio público óptimo de esta especialidad “dejando sus ventajas solamente para aquellas estructuras deportivas o personas con disponibilidad económica“, como apunta el comunicado.
FEMEDE y FEDAMEFYDE cierran su comunicado sentenciando que “no se entiende que el Ministerio de Sanidad actúe de espaldas a la sociedad, mostrando tal desconocimiento del deporte, y tomando una decisión unilateral sin precedentes, cuando la sociedad, el mundo del deporte, y los responsables políticos del deporte, han manifestado reiteradamente su voluntad de que se mantenga la especialidad de Medicina del Deporte.
Esperemos que el Ministerio de Sanidad reconsidere esta decisión que lo sitúa enfrente de la sociedad que tiene que ver con la actividad física y el deporte (un tercio de la población española) y que no incurra en una responsabilidad que, con toda seguridad, tendrá que ser corregida en un futuro próximo”.