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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN

ESPELEOLOGÍA Y CLAUSTROFOBIA

“Se necesita rigurosidad y cuidado debido a que todo aquel que practica esta disciplina está expuesto a sufrir un accidente en unas condiciones muy extremas”

Por Mónica de Lucas Martínez
Psicóloga

La Espeleología (del griego σπηλαιου, spelaion, que significa cueva, y -logía, tratado), es una ciencia cuyo objeto es la exploración y estudio de las cavidades subterráneas. Engloba la hidrología, la topografía, la geología y además puede incluir la exploración y topografía de cuevas vírgenes. Surgió en Francia a finales del siglo XIX y desde allí se extendió por toda Europa en pocos años. Edouard Alfred Martel(1) (1859-1938) está considerado el padre de esta disciplina, por ser quien inició las primeras exploraciones científicas, fundando en 1895 la Sociedad Espeleológica francesa.

En algunas ocasiones se ha tratado de denominar con el término espeleísmo a la práctica con carácter más deportivo de esta actividad. Sin embargo, esta terminología no es aceptada en todos los ámbitos, puesto que independientemente del carácter más o menos deportivo de la actividad, ésta no deja de tener sus orígenes en una ciencia que estudia, como veíamos anteriormente, la morfología de las cavidades naturales del subsuelo, investigando, topografiando y catalogando todo tipo de descubrimientos subterráneos. Es más, según algunos partidarios de esta postura, la Espeleología es una ciencia en la que se hallan implicadas varias otras: la formación y las características de las cavidades interesan a los geólogos; los cursos subterráneos de agua a los hidrólogos; la fauna a los zoólogos; los vestigios del hombre prehistórico a los pre-historiadores y de los fósiles de animales a los paleontólogos, etc.

Por otra parte, otro argumento de peso para los partidarios de utilizar una terminología única para describir esta actividad, es el de que esta ciencia en origen no puede de ninguna manera dejar de considerarse deporte, ya que el científico interesado en el estudio del mundo subterráneo se verá indudablemente obligado a superar el exigente esfuerzo que dicho medio le demanda, así como el dominio de los aparatos y técnicas que le sirven para moverse bajo tierra, lo que le conllevará a la participación en una actividad deportiva bastante exigente.
Lo que es innegable es que la Espeleología ofrece multitud de atractivos, tanto lúdicos como científicos a diversos niveles, lo que hace de ella una actividad muy completa.

En su vertiente más moderna(2), la Espeleología puede dejar de lado la ciencia para ser netamente un deporte, y visitar cuevas de gran profundidad y alto nivel técnico, ya que, como deporte de aventura, la Espeleología ofrece las emociones de las grandes aventuras que se viven en contacto con la naturaleza.

La práctica de esta actividad requiere, como decíamos anteriormente, de cierta preparación física, pero sobre todo de preparación mental, ya que el aislamiento en un entorno donde se pierden las referencias tanto temporales como espaciales y la certeza de estar en ocasiones muy lejos de la salida, pueden afectar al espeleólogo psíquicamente si no se está preparado para ello.

Los objetivos que llevan a una persona a la práctica de este deporte son infinitamente variados, ya que puede acercarse por la emoción, el reto, el placer deportivo o los descubrimientos naturales o ecológicos. Sin embargo, el atractivo que a cada persona le supone el descenso a la cueva no debe ser suficiente en cuestiones de buenas prácticas deportivas, ya que como deporte de riesgo, la espeleología deportiva debe de cumplir con ciertos criterios que la hagan confiable. Es necesario contar con el respaldo de un grupo que demuestre una correcta formación o escuela, que los instructores estén actualizados y capacitados, que se cuente con la infraestructura adecuada para aprender y desarrollarse y que se esté abierto al aprendizaje e innovación en cuanto a las técnicas más apropiadas. Pero, aún más importante que todo eso, se necesita rigurosidad y cuidado debido a que todo aquel que practica esta disciplina está expuesto a sufrir un accidente en unas condiciones muy extremas.

Por otra parte, es importante resaltar que los espeleólogos recorren en sus aventuras lugares de pesadilla para los que sufran claustrofobia. Este término, utilizado con mucha frecuencia en la vida diaria haciendo referencia al “miedo a los espacios cerrados”, está recogido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-IV (APA, 1994)(3), como una fobia específica de subtipo situacional. Por tanto, este tipo de miedo es un fenómeno unitario en el que el estímulo temido puede ser, por un lado,el propio espacio cerrado (Febbraro y Clum, 1995)(4) y, por otro lado, lo que puede suceder en esa situación (Rachman y Taylor, 1993)(5). Entre las principales amenazas que percibe una persona diagnosticada de padecer claustrofobia en un espacio cerrado son la restricción y la asfixia. Estos individuos suelen sentir temor en cualquier situación que implique restricción o confinamiento, como habitaciones pequeñas, túneles, sótanos, ascensores, etc.

Bibliografía

  • (1) ENSEÑANZA DEL DEPORTE Y LA ESPELEOLOGÍA. Autor: CARLOS FERNANDEZ-ESPADA RUIZ.

  • (2) Fanny Monreal Patiño, José Antonio Soriano. LA ESPELEOLOGÍA COMO DEPORTE EN LA UNAM 2000. Núm. 51  (http://montanismo.org.mx/articulos.php?id_sec=6&id_art=692).

  • (3) DSM-IV: 4ª Edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (1994).

  • (4) Febbraro, G.A.R. y Clum, G.A. (1995). A Dimensional Analysis of Claustrophobia. Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment, 17, 335-351.
  • (5) Rachman, S. y Taylor, S. (1993). Analyses of Claustrophobia. Journal of Anxiety disorders, 7, 281-291.

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