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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN

VO2 MAX: LA CIFRA SECRETA

“Los valores de consumo máximo de oxígeno,
marcadores del rendimiento deportivo, se mantienen
como cifras confidenciales en los deportistas”

Por el Dr. Ignacio Romo
Especialista en Medicina Deportiva

Es uno de los grandes secretos de la fisiología del deporte. La medición del consumo máximo de oxígeno, uno de los grandes indicadores del rendimiento deportivo de los deportistas de alto nivel, está pasando a ser una práctica cuyos resultados, en especial los de las grandes estrellas, se mantienen en absoluta confidencialidad.

¿Por qué es tan importante el consumo de oxígeno para predecir el rendimiento de un deportista? Los fisiólogos del deporte han comprobado que una elevación en el consumo de oxígeno (el gran combustible que utilizan los seres vivos para generar energía y convertirla en movimiento) se acompaña de un aumento en la intensidad del ejercicio físico. A mayor capacidad para “quemar” oxígeno, mayor es, por ejemplo, la velocidad de un corredor y también mayor el tiempo que es capaz de mantenerla elevada.
Como afirma el prestigioso fisiólogo surafricano Tim Noakes, “si en los músculos existe una mayor cantidad de oxígeno disponible, éstos pueden reclutar más miofibrillas (pequeñas fibras musculares) para que las contracciones musculares sean cada vez más potentes. Así se consigue un rendimiento físico muy superior”. Y cuanto mayor es la potencia de las contracciones musculares, mayor es la necesidad de recibir más oxígeno. En el ejercicio físico de intensidad elevada, el oxígeno llama a más oxígeno.

Dos pioneros
El concepto del consumo de oxígeno y su importanca en el deporte cumplirá pronto un siglo. Fue en 1923 cuando dos fisiólogos ingleses, Hill y Lupton, demostraron que existía una relación directa entre la capacidad para consumir oxígeno y el rendimiento de los deportistas, en especial de los corredores de fondo. En concreto, lo que vieron estos dos pioneros es que cuando un corredor alcanza un tope máximo de volumen de oxígeno (por eso se le representa como VO2 max), aunque puede ejercitarse aún de forma intensa durante algún tiempo, ya no puede quemar más oxígeno. Cada deportista tiene un techo de consumo máximo (que puede elevar con el entrenamiento) y suele representarse en función de su peso. Es decir, de dos atletas con la misma capacidad total de consumo, el de menor peso es el que posee el mayor valor de VO2 max y por tanto se puede predecir que su resistencia física será mayor.
El doctor Alejandro Lucía, catedrático de la Universidad Europea de Madrid, es uno de los principales expertos en fisiología del deporte a nivel mundial. En su opinión, el consumo máximo de oxígeno “es un indicador de rendimiento físico, pero sobre todo, de salud. La salud cardiovascular y la longevidad se reflejan muy bien en este dato”.
El VO2 max serviría también para descartar futuros talentos deportivos en especialidades de resistencia. “Un deportista que no alcanzara un valor de 60, difícilmente llegará a la elite”, indica el doctor Lucía. Desde su punto de vista, existe otro factor muy importante que es la eficiencia del esfuerzo. “Por ejemplo, nosotros hemos comparado corredores de cross españoles con los corredores eritreos y no vemos diferencias en el consumo máximo de oxígeno”. Lo que sí marcó la distinción en el estudio fue la llamada economía de carrera, el ahorro de energía en la zancada. Zersenay Tadesse, eritreo, campeón del mundo de cross y que el pasado año batió el récord mundial de media maratón, posee un valor de VO2 max situado en 83, que es muy elevado pero que se ve potenciado por la gran economía de su zancada y su excelente eficiencia muscular.
En la Universidad de Las Palmas trabaja actualmente el mayor experto español en consumo de oxígeno en el deporte. El doctor José Antonio López Calbet, profesor de Fisiología, considera que, en la elite mundial, los deportistas con valores inferiores a 70 poseen una desventaja “aunque se dio el caso de un corredor de fondo de Kenia, medallista olímpico, que sólo poseía un valor de 67 pero era capaz de suplirlo con una gran economía de carrera”. Un ejemplo similar sería el de Abraham Olano, uno de los mejores contrarrelojistas de la historia del ciclismo pero que apenas conseguía llegar a un valor de 70 en las pruebas de laboratorio.
Sin embargo, en opinión de López Calbet, hay que desconfiar de los valores medidos después de 1985. “El dopaje con EPO estuvo muy extendido, no sólo en ciclismo sino en todos los deportes, y por eso yo no otorgo mucha credibilidad a las cifras posteriores al año 85. Esto es importante porque si hay valores altos de hemoglobina, el consumo máximo de oxígeno se eleva demasiado y se trata de un resultado alterado”.
El doctor López Calbet no ha olvidado el valor más alto que él mismo midió personalmente a un deportista. “Registré un resultado de 87, hace ya mucho tiempo. Era un ciclista pequeño, no recuerdo su nombre, de unos 50 kilos, escalador, y no era ni siquiera profesional, aunque creo que después sí dio el salto.”
Aunque la ciencia del entrenamiento ha progresado muchísimo, paradójicamente, López Calbet afirma que no cree que los valores máximos hayan evolucionado. “En promedio, en el conjunto de los deportistas sí se ha elevado el consumo máximo de oxígeno. Sin embargo, sabemos que los valores máximos no han cambiado desde 1930 hasta la actualidad”.

Entrenamiento ideal

“El consumo máximo de oxígeno tiene un techo genético –señala el doctor Lucía- pero se puede entrenar”. A la pregunta de cuál sería el tipo de entrenamiento ideal para potenciar las cifras de VO2 max de un ciclista, Alejandro Lucía propone la siguiente sesión:

  • En un circuito con una cuesta suave, del 4 por ciento, realizar el siguiente trabajo:
    • 4 minutos de pedaleo al 95% de la frecuencia cardiaca máxima
    • 3 minutos de descanso.
    • 4 minutos de pedaleo al 95% de la frecuencia cardiaca máxima
    • 3 minutos de descanso
    • 4 minutos de pedaleo al 95% de la frecuencia cardiaca máxima
    • 3 minutos de descanso
    • 4 minutos de pedaleo al 95% de la frecuencia cardiaca máxima

- Este entrenamiento, con una duración total de 25 minutos, sería muy eficaz para potenciar la resistencia de un ciclista.



Esquiadores
Curiosamente, las cifras más altas de consumo máximo de oxígeno las consiguen siempre los esquiadores de fondo. Este hecho tiene una explicación sencilla porque se trata de los deportistas que mueven (“reclutan” como se dice en el argot de la medicina deportiva) el mayor número de grupos musculares. La vigorosa acción de brazos y piernas y su entrenamiento eleva mucho la capacidad de los esquiadores de largas distancias para consumir oxígeno.
Aunque son muchos los científicos que dudan cuando se reportan cifras superiores a 90 (entre ellos los doctores Lucía y López Calbet) precisamente son dos esquiadores noruegos, Bjorn Daehlie y Espen Bjerke, los que poseen el récord mundial (si es que se puede hablar así de un test de laboratorio) de consumo máximo de oxígeno. A ambos se les midió un valor de 96 mililitros de oxígeno por cada kilogramo de peso, en un minuto. Ni los ciclistas ni los corredores de fondo son capaces de llegar a la barrera de 90.
Precisamente en Noruega, las pruebas de medición del consumo máximo de oxígeno se han convertido en eventos muy esperados, similares a los campeonatos nacionales. De forma similar a lo que sucedía en España hace años cuando disponíamos de muchos corredores de elite en maratón (y se les medían los niveles de lactatos para decidir la selección española) ahora en Noruega se cita a toda la selección nacional en el laboratorio y los tests de consumo de oxígeno se celebran dentro de una gran expectación y son muchas veces decisivos para seleccionar esquiadores con vistas a los Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos.
En el polo opuesto, los futbolistas figuran como los deportistas que menos impresionan en las pruebas de medición de capacidad para consumir oxígeno. Aunque existen algunos datos de alto nivel (uno de los mejores que se han reportado es de otro noruego, Oyvin Leonhardsen, que jugó en el Liverpool a finales de los años noventa. Leonhardsen llegó a dar un valor de 80,9. Hace años, en la Federación Española de Fútbol se hablaba maravillas de la resistencia física de un jugador canario que militaba en el Villarreal, Rayco, con un VO2 max de 75.
En cualquier caso, como concluye el doctor López Calbet, “el ser humano posee valores muy bajos de consumo máximo de oxígeno”. Basta compararnos con otros animales más veloces. ¿Cuál es el VO2 max de los antílopes? Los zoólogos lo midieron y se llevaron las manos a la cabeza. Llegó a 300.

Test de Cooper

El doctor Kenneth Cooper alcanzó fama mundial en los años sesenta. Desde su puesto de supervisor médico de los astronautas estadounidenses, el doctor Cooper se decidió a divulgar sus teorías y publicó en 1968 un libro que se convertiría de forma automática en un espectacular “best seller”. La principal innovación de su libro “Aerobics” se centraba en una tabla en la que iba concediendo puntos semanales a cada persona en función de las horas empleadas en la actividad física y del tipo de deporte.
La tabla quedó pronto desfasada y desacreditada científicamente, pero donde sí acertó plenamente Cooper fue en proponer la cuantificación del ejercicio físico y en establecer una correspondencia entre nivel de actividad física y salud.
Cuatro décadas más tarde, el principal legado de Kenneth Cooper es una prueba consistente en determinar la distancia máxima que puede alcanzar una persona corriendo durante 12 minutos. Esta evaluación (conocida de forma generalizada como “Test de Cooper”) es uno de los indicadores más fiables del grado de forma física de un individuo.


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